Fumigador sanado


Hace poco vino temprano un Señor joven en uniforme a nuestra casa aquí en Dallas a fumigar y se quejó de un dolor en el pie. Noté que al subir la escalera le dolió bastante.

“Cuando termine, voy a orar por usted” le dije.

“Esta bien” me respondió él.

Al terminar el trabajo le pregunté si podía orar por su pie y me dio permiso: “tengo dos dedos del pie quebrados y estoy con mucho dolor”

“En el nombre de Jesús dolor te vas FUERA ahora!” dije con firmeza. “Como se siente?”

“Ah, bien… mejor” me contestó Otis.

“Se fue el dolor o queda más dolor?” Le pregunté y agregué “esto se tiene que ir por completo!”

Entonces le tomé la mano otra vez y ordené nuevamente al dolor que se fuera: “Todo dolor TE VAS ahora de ese pie. Los huesos del pie se restauran ahora a su normalidad. Gracias Padre!”

Y Otis me mira sorprendidamente y dice “Como ha hecho esto? Que hizo? Se fue todo el dolor!”

Le expliqué que yo no hice nada, que Jesús le tocó a través mío, porque él le ama mucho y que quiere tener una relación personal con él. En dos, tres frases le explique el evangelio y le dejé ir a ver su próximo cliente.

Así empezó el día alegremente para Otis que se fue sin dolor y para mi que pude mostrar el amor del Padre a alguien que lo necesitaba.

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